Pocas marcas están tan ligadas a la identidad de La Palma como Aguas de La Palma – Manantial Barbuzano. Una historia que arranca en 1905 y que, 120 años después, sigue ofreciendo a los palmeros —y al conjunto del Archipiélago— un agua de calidad excepcional.

Para conocer la ciencia y la naturaleza que protegen este recurso único, nuestro Supervisor de Calidad y Laboratorio, Luis Díaz Pérez, fue entrevistado en el programa “Ser tu escaparate” de la cadena de radio SER La Palma.

Desde las cumbres nevadas hasta tu mesa: así se cuida la pureza de un agua que nace en un entorno privilegiado.

(SER LA PALMA). La historia de Aguas de La Palma es impresionante. Este año cumple 120 años.

(Luis Díaz Pérez) Sí. Se dice rápido, pero no es poco. Nuestros orígenes se remontan a 1905, cuando el industrial Miguel Perdigón Méndez se trasladó a Santa Cruz de La Palma para montar una fábrica de sifones y refrescos. La empresa pasó por varias generaciones y, tras una ampliación de capital, en 1984 se transforma definitivamente en Aguas de La Palma, evolucionando de los sifones a la comercialización de agua sin gas y con gas para todo Canarias, con formatos más prácticos e higiénicos.

En 120 años, la tecnología y los procesos cambian mucho.

Exacto. La automatización ha avanzado notablemente. Buscamos siempre el equilibrio y priorizamos la calidad para el consumidor.

El Agua de La Palma es Agua Mineral Natural. ¿Qué la diferencia de otros tipos de agua embotellada?

A nivel legislativo, hay que distinguir tres tipos principales. No todas las aguas son iguales por su composición.

El Agua Mineral Natural —la nuestra— posee condiciones y características químicas fijas. Procede de un manantial y su composición no se modifica a lo largo del tiempo ni se mezcla con otras aguas. Esto requiere certificación y estudios durante varios años para validar que las características no varían.

El agua potable (por ejemplo, la del grifo) puede recibir tratamientos químicos o físicos: cloración, filtración, ozono o ultravioleta.

Existen también aguas potables preparadas y el agua de manantial (diferente del agua mineral natural), en la que sí se permite mezcla de aguas.

¿Dónde se encuentra exactamente el Manantial de Barbuzano?

A 940 metros sobre el nivel del mar, con captaciones en las inmediaciones del Parque Natural El Cardonal de Martín Luis. La galería tiene una longitud superior a 4,5 metros y el manantial se ubica frente al Parque Natural de Las Nieves, en plena naturaleza. Una curiosidad: el punto de extracción está justo bajo el Pico de La Nieve.

Entonces, ¿las nevadas son cruciales para el agua?

Absolutamente. Las nevadas mantienen vivo este agua mineral. Con la situación actual de la isla, el aporte de nieve es muy apreciado.

¿El entorno natural del manantial tiene algún tipo de protección?

Sí, y es necesaria. Las aguas minerales deben contar con perímetros de protección para evitar construcciones (industriales o locales) que puedan afectar al acuífero y provocar contaminaciones microbiológicas o químicas. En la galería Barbuzano el perímetro es de casi 4 km²: una zona intocable.

¿Qué hace que el agua de Barbuzano sea tan especial?

Su filtración por rocas volcánicas. Eso la convierte en un agua muy pura y limpia, con bajo residuo, ideal para el consumo. Además, su calidad ha sido muy bien valorada por ingenieros de minas con los que hemos hablado.

Si el agua no tiene tratamiento, ¿qué garantías de pureza ofrecen?

El proceso está totalmente controlado: desde la captación hasta el envío de los envases. Realizamos análisis diarios del agua que sale de planta y controles semanales y trimestrales en la galería, la salida y el depósito de acumulación. Todo se mide con calma y rigor para garantizar la calidad.

¿Por qué no tratan el agua?

Porque, para ser Agua Mineral Natural, no puede llevar ningún añadido químico ni físico. No usamos desinfección (como el cloro del agua de consumo) ni filtración excesiva que elimine la flora bacteriana propia; hacerlo haría que dejara de ser agua mineral natural para pasar a agua potable o preparada. Nosotros empleamos el sistema de filtración justo que marca la legislación.

¿Cómo influyen sus propiedades en la salud?

Analizamos parámetros como sodio, residuo seco y magnesio, por su impacto en el organismo. El Agua de La Palma es un agua débil: pobre en sodio y baja en residuo seco. Resulta muy apta para:

Preparación de alimentos infantiles.

Personas con hipertensión o dietas bajas en sodio.
Además, contiene sílice, beneficioso a nivel dermatológico; y los bicarbonatos ayudan a la digestión. Es un agua que calma la sed, a diferencia de otras con residuo sólido más alto.

¿Cómo es el proceso desde la extracción hasta el embotellado?

El agua llega desde el manantial por tuberías de acero inoxidable hasta un depósito de acumulación, también de acero inoxidable, para mantener el stock. Su capacidad es de 700 m³. Luego, en planta, pasa por el sistema de filtración que exige la ley y, a continuación, a las líneas de llenado.

¿Cuál es el volumen de producción diario?

Alcanzamos picos de envasado de casi 120 m³/día. En un buen día, llenamos entre 14.000 y 15.000 garrafas de 8 litros, y hasta 35.000 botellas de 0,5 litros.

¿Con qué líneas de embotellado cuentan?

La planta, aunque pueda parecer pequeña, dispone de cuatro líneas:

5 y 8 litros.
0,33 L, 0,5 L y 1,5 L (sin gas).
Agua con gas: 250 ml, 0,5 L y 1,5 L, con y sin vidrio.
Reutilización de garrafones de 13 L; y estamos implementando un nuevo garrafón de 11,5 L, más llevadero para las familias.

¿Realizan controles del agua una vez embotellada?

Sí. Se analizan todos los lotes fabricados en el día con un control microbiológico rutinario y minucioso. Ningún lote sale a la venta sin un resultado conforme a los valores paramétricos exigidos por la legislación. Además, tenemos controles en línea y en continuo de pH y conductividad para detener de inmediato si surge algún problema.

Aguas de La Palma es un icono de la isla. ¿Llegan a todos los rincones?

Probablemente no siempre somos conscientes, pero sí: es un símbolo. La aceptación es muy buena y la imagen es muy reconocible como parte de la isla. Hasta donde sé, no hay lugar de La Palma donde no esté Aguas de La Palma. Aproximadamente, el 50% de las ventas es interna de la isla.

¿Y cómo la perciben quienes vienen de fuera?

Muy bien. Lo he comprobado con amigos de otras islas. Incluso me han llamado desde Gran Canaria y Lanzarote preguntando cómo conseguir Agua de La Palma allí.

Por último, en cuanto al sabor, ¿qué papel juega la pureza?

Es fundamental. El agua calma la sed y no aporta sabores externos. No es lo mismo hacer un café o una infusión con agua del grifo que con un agua como esta, que no interfiere con el sabor. El agua es la materia prima.

Luis, muchísimas gracias por compartir estos detalles sobre el Manantial de Barbuzano.

A ustedes por la invitación.

Escucha el audio de la entrevista aquí (IVOOX)